..Gotas de sangre mesclada con sudor - creo que esa noche fue la mas ajetreada que he tenido-, asi lucia mi brazo, asi lucian tus uñas enterradas en el. Recuerdo que nunca te gustaron las uñas largas, pero la imagen era ya algo que contigo simplemente, no iva, y el tiempo se encargo de estropearte.
Pequeños vislumbros tengo, mas solo escucho tus suplicas cuando me decias: "Ya basta.. porfavor"...
Esa fue la ultima vez que soñe contigo...
-
Recuerdo que recien comenzaba a llegar la primavera, eso si, el sublime aroma de las flores no se alcanzaba a oler desde aquella mal oliente y desdeñada alcoba, pero a la cual ordenaba y mantenia como si fuera la mejor habitacion de la ciudad. Recuerdo que mi madre siempre me decia: "Angel, mantiene bien ordenada tu pieza, la imagen es lo primero".
Desde hace ya 3 años que solia vivir alli durante la epoca de estudios, ya cursaba tercer año de licenciatura en Historia y Humanidades en la Universidad de BuenaAventura, no era el mejor alumno y el mas destacado, pero solia ser responsable con mis trabajos, y mis aspiraciones a dejar un legado me mantenian en pie.
No vivia solo en la calle las pergolas numero 2370, sino que en aquella habitacion eramos dos, yo y un visionario, idealista y romantico pero un tanto timido y reservado Maximo Alvarez. Aquel muchacho llego el año pasado, estudia Economia -cosa que no era muy comun en aquellos dias, con la catastrofica depresion economica de hace dos años- y viene de una familia bastante humilde. Creo que sus padres hipotecaron todo, dejando la esperanza en su unico hijo.
Con Maximo creamos una estable relacion de amistad, respetabamos nuestros espacios y soliamos ir a por unas cervezas los viernes en la noche a la taberna de la esquina, la mitica "Flor de liz", un bar de bajo mundo en donde se le daba libertad a aquellos con ideas revolucionarias, allì se nos pasaban las horas conversando de politica, de aquella paz inconsistente que ahogaba al mundo, de las nuevas ideologias imperantes en Europa, y de las balaceras que ya se comenzaban a vizlumbrar en el horizonte.
Soliamos contemplar con atencion a la cantinera, a la viuda de Rosales; mujer esbelta, vehemente y muy guapa, los años no pasaron en vano sobre ella. Su esposo, un desafortunado emprendedor, segun dicen, se suicido hace no mas de 2 años, al verse agobiado por las deudas y amenazas que terminaron por quitarle la vida. Sin embargo, la viuda de Rosales, saco lo mejor de si, y en tan solo 6 meses logro comprar a un viejo cantinero la "Flor de Liz" -a un precio muy por debajo de lo que hoy vale- y con ello, logro salir adelante. Cancelo las deudas de su marido, incluso alcanso a comprarse una pequeña casona que la usa de pension, es alli donde Maximo y yo hospedamos.
Recuerdo que amaba mi carrera, tenia el gran sueño de ser un destacado profesor de Humanidades, un gran investigador, y ojala llegar a ser rector de mi universidad. Maximo, en una de las tantas noches de viernes en la Flor de Liz, me dijo que solo confiara en mi, pero que: " en esta sociedad no bastaba con ser un hombre de buenos valores, sino que debes ser el hijo de.. el sobrino de.. o el esposo de la hija de.. para poder llegar a ser lo que sueñas. Y a ti tan solo te alcansa para ser el esposo de.."
Yo evitaba escucharlo, trataba de tan solo confiar en mis capacidades. Lo que al final me funciono.
No hay comentarios:
Publicar un comentario